martes 10 de noviembre de 2009

Regional Social Policies in Latin America

Chapter by Manuel Riesco in:
World-Regional Social Policy and Global Governance
New research and policy agendas in Africa, Asia, Europe and Latin America

Edited by Bob Deacon, Maria Cristina Macovei, Luk Van Langenhove, Nicola Yeates
Series: Routledge Advances in International Relations and Global Politics
ISBN: 978-0-415-45659-3
Binding: Hardback
Published by: Routledge
Publication Date: 26/10/2009
Pages: 288

miércoles 19 de agosto de 2009

Social Policy and Development in Latin America: The Long View

Social Policy & Administration, one of the main international journals in the field, has published the article Social Policy and Development in Latin America: The Long View written by Dr. Sônia Draibe of Campinas University, Brasil, and CENDA vicepresident, Manuel Riesco. Read complete article.

Complete reference: Sônia Draibe and Manuel Riesco (2009) Social Policy & Administration ISBN 0144–5596 DOI: 10.1111/j.1467-9515.2009.00666.x Vol. 43, Nº. 4, August 2009, pp. 328–346

Abstract:
In the new development strategy currently shaping Latin America, alternative social policy models have emerged. This article argues that far from being rival alternatives, each of these models considers the wide differences among countries. The region is emerging from a century of transformation – from a traditional agrarian economy to an urban industrial one – in which countries have taken diverse historical paths. Some have almost completed this transformation, others are taking early steps, and the vast majority are living through it. State-led transition has followed two successive development strategies. From the 1920s up to the 1980s, state developmentalism has mostly successfully assumed the twin challenges of economic and social progress. In the last two decades of the century, Latin American states adopted the policies of the Washington Consensus, which emphasized the importance of business in the framework of globalization and benefited the affluent few. However, an unambiguous shift in direction has been taking place in Latin America since the 1997 economic crisis. This article suggests that a new developmental welfare state model seems to be in the making. How will it evolve over the wider space of an increasingly integrated Latin America?

Reforma tributaria

Texto programático propuesta por la candidatura presidencial de Jorge Arrate. 2009. Leer texto completo.

El sistema tributario chileno adolece de distorsiones irritantes que requieren ser corregidas para que el mismo permita sentar las bases de un Estado de Bienestar moderno y ayude a asignar eficientemente los recursos en la economía.
Refuerza la iniquidad en la distribución del ingreso, que los propios obispos han calificado de escandalosa. Descansa principalmente en el IVA y otros impuestos indirectos que gravan desproporcionadamente a los más pobres, mientras concede generosas franquicias y exenciones a las empresas y personas de altos ingresos, a las que ofrece además amplios resquicios para la elusión y evasión de impuestos. De este modo, utiliza un mecanismo extraordinariamente efectivo y sencillo para recaudar impuestos a toda la población por parejo, mientras complica hasta hacerlo del todo incomprensible y poroso el mecanismos de cobro a los que deberían pagar más.
Resulta manifiestamente insuficiente para financiar los sistemas públicos que el país requiere reconstruir para proveer a la ciudadanía de adecuada educación y salud gratuitos, así como los otros servicios sociales que requiere para garantizar su bienestar y seguridad. El 2007 la recaudación total se elevó a 18,5 por ciento del producto interno bruto, poco más de la mitad de la existente en los países emergentes comparables a Chile que han logrado la mayor pujanza económica y de una tercera parte del nivel existente en los países más desarrollados.
Estimula una dependencia exagerada en el comercio exterior sin discriminar en favor de la construcción de mercados regionales integrados más estables. En especial, al no hacer una adecuada diferenciación de las actividades basadas en recursos naturales y otros recursos fijos, entrega sin cobro la cuantiosa renta a los mismos. Ello equivale a un cuantioso subsidio a la sobre explotación de los mismos, con grave perjuicio para la economía y el medio ambiente.
De este modo, se rebajarán sustancialmente los impuestos que paga la población en general, los que se reemplazan con impuestos moderados, pero justos y adecuados a los que más deben pagar más, con un mecanismo claro, sencillo y eficaz de recaudación.
Leer texto completo.

martes 28 de julio de 2009

El mundo visto desde Haití

Ensayo, Haiti, Julio 2009. Leer artículo completo.
El mundo de hoy se parece más a Haití que a Inglaterra. En los dos primeros la mayoría de la población siguen siendo campesinos. En ambos están migrando masivamente a las ciudades. Las instituciones de Estado son aún muy pequeñas en relación al PIB. En el último país ocurrió lo mismo, durante el siglo 18 y comienzos del 19. Hace mucho tiempo que allí no quedan campesinos y el Estado representa hoy más de la mitad del PIB.
Para los primeros puede resultar de interés conocer más acerca de la experiencia de los países que pasaron por ese trance durante el siglo 20. Se llamaron entonces subdesarrollados y ahora el mundo se admira de su emergencia potente. Está empezando a cambiar en su favor el equilibrio de las economías del mundo.
En todos ellos, la institución clave que dirigió su transición fue el Estado desarrollista. Los hubo conservadores y revolucionarios. Autoritarios y democráticos. Los inspiraron ideas de la ilustración, el patriotismo, el socialismo. También religiones venerables. Los iniciaron revoluciones populares, guerras de liberación nacional y movimientos militares progresistas.
También ejércitos extranjeros triunfantes en las grandes guerras. Las influencias externas fueron importantes, pero el Estado desarrolllista sólo pudo desplegarse cuando se liberó de ellas y pudo apoyarse en sus propias fuerzas.
Surgieron en la segunda década del siglo, los más tempranos y hacia los años 1970 o incluso después, los más tardíos. Ninguno, sin embargo, antes que los campesinos iniciaran allí su larga marcha dejando atrás sus formas seculares de vida y trabajo. Todos nacieron en circunstancias muy parecidas a las que Haití vive hoy día.
Los conformaron los mejores hijos hijos de cada pueblo sobre el trasfondo de masivas manifestaciones populares. Ellos comprendieron que sólo el Estado podía traer el progreso a sus pueblos sumidos en el atraso, la sumisión, la ignorancia y la insalubridad. El Estado debía sumir directamente las obras de progreso económico que en otras tierras habían sido creadas por actores sociales modernos que todavía no existían en sus países. Al mismo tiempo, comprendieron que su tarea principal consistía precisamente en crear esos actores. Especialmente, acompañar la transformación de sus campesinos en una fuerza de trabajo moderna, principalmente urbana pero en todo caso liberada de las trabas del campo tradicional, razonablemente sana y educada. Llamaron a eso progreso social y lo abordaron con masivas políticas públicas sociales, principalmente de salud y educación.
Todos partieron sin nada, sencillamente concentrando en el Estado las pocas fuerzas y cuadros que disponían. Allí se multiplicaron rápidamente. Adquirieron estatura e independencia de las viejas oligarquías conservadoras. En todos lados las barrieron definitivamente. A veces nacieron precisamente de esa manera, en otros casos completaron esta faena hacia el final.
Al cabo de varias décadas, todos ellos mostraban resultados bien impresionantes. Unificaron sus territorios con vías de comunicación terrestres, aéreas y electromagnéticas. Llevaron la energía hasta el último rincón. Crearon las industrias básicas. Construyeron todas las instituciones del Estado moderno.
Más importante todavía, enseñaron a leer y escribir hasta el más remolón de los hijos de su pueblo. Completaron su educación básica y en no pocos casos media. Los más avanzados han dado educación terciaria también a todos. Le dieron salud, nutrición y vivienda digna. Ese pueblo constituye hoy la base de la emergencia y riqueza de sus naciones. Los más potentes son aquellos que lograron eliminar la pobreza y establecer una muy buena distribución del ingreso.
Cuando esta labor estuvo completa, los mismos Estados desarrollistas giraron su estrategia hacia el mercado. Mal que mal, ningún mercado moderno puede funcionar sino sobre la base de una fuerza de trabajo urbana masiva, sana y capacitada. Casi todos hicieron ese viraje sin destruir nada de lo antes construido. Muy por el contrario, los Estados desarrollistas continuaron creciendo a la par con la riqueza de sus economías. Su obra en este terreno giró en buena medida hacia la protección, regulación y orientación de sus mercados ahora vigorosos. Sin embargo, nunca dejaron de hacer ellos mismos lo que los Estados hacen mejor en todas partes: mantener los modernos servicios públicos, algunos gratuitos y universales, que conforman los generosos Estados de bienestar que dan seguridad a sus ciudadanos y estabilidad a sus economías.
Sólo en unos pocos casos, por intervenciones externas pero principalmente porque sus pueblos cayeron presas del virus del fascismo y la guerra fría, el último giro coincidió con la destrucción y el desmantelamiento de lo que ellos mismos habían construido antes. felizmente, lo principal de la obra del desarrollismo fue irreversible en todas partes. Por eso, hoy día también estos países están abocados a la reconstrucción de lo que destruyeron y desmantelaron.
Un aspecto de especial interés para países como Haití, que tienen la suerte extraordinaria de contar con una población campesina libre que no ha sido expropiada de su tierra, consiste en que algunos de los más potentes países emergentes de hoy lograron hacer su transición sin expropiarlos jamás. Por el contrario, diseñaron una inteligente política de subsidios agrícolas, concebida primordialmente como una política social más que como política económica. La misma fue muy efectiva y a la vez poco costosa, permitiendo mantener un bienestar mínimo a la masa de la población campesina, al tiempo que los recursos del Estado desarrollista se concentraron en educar a sus hijos que migraban masivamente a las ciudades. Su fuerza de trabajo movió la potente industria y servicios creados inicialmente por el mismo Estado. Mucho más tarde, dieron base a sustentarlas en las fuerzas del mercado, a su vez regulado y protegido por el Estado.

lunes 13 de julio de 2009

The End of Privatised Pensions in Latin America

Manuel Riesco
(2009).
"The End of Privatised Pensions in Latin America."
Global Social Policy volume 9 issue 2, 273-280.

The government of President Cristina Fernández has once again surprised the world, nationalising the pension system that Mennem had privatised 14 years earlier in Argentina. In one bold stroke she wiped out the private administrators, which were known in this country by their Spanish acronym AFJP. The State has regained control over the pension savings accumulated by Argentinians and in return has offered them the guarantee of a decent lifelong pension. ¡Expropriation! claimed the owners of the AFJP. However, the government has only forwarded exactly the same fate that awaited all affiliates, supposedly the owners of the accumulated funds: at retirement, in order to secure a lifelong pensions they would have been forced to transfer the property of the fund to private insurance companies. In addition the Argentinean affiliates have gained important benefits with the nationalisation. Probably soon, and certainly later on, many other countries in LA will follow their lead.

domingo 24 de mayo de 2009

Nuevo Contrato Social global

Ensayo, presentado conjuntamente con Sonia Draibe en el World Social Science Forum, organizado por UNESCO en Bergen, Noruega, el 10-12 mayo 2009. Ver texto completo.
La crisis global ha: 1) contraído el sector financiero y su poder político global, originando la declinación y caída del neoliberalismo; 2) descartado la utopía respecto de la estabilidad y rentabilidad de largo plazo de los mercados financieros, y la solvencia de proveedores privados, para reemplazar a los servicios públicos sociales universales; 3) restablecido la unidad histórica entre los modernos mercados y Estados, específicamente en relación al gasto fiscal, y la necesidad de regular y proteger los mercados en espacios de soberanía nacional o compartida.
Este cambio de mareas ideológico de larga duración crea condiciones para un Nuevo Trato GLobal y el resurgimiento del Estado de bienestar sobre la base de la seguridad social como un derecho humano. Políticas sociales globales pueden ser incrementadas mediante el reforzamiento de compromisos ODA, y políticas sociales regionales pueden ser reconceptualizadas como argamasa de procesos de integración regional revitalizados.
Considerando las diversas trayectorias históricas y estructuraas económicas existentes: 1) en países todavía en transición temprana, moderada o plena, reforzar Estados desarrollistas de bienestar con su doble compromiso con el prgreso económico y social - el último mediante políticas sociales masivas y enfrentando directamente el problema agrario y la recuperación de los recursos naturales, donde sea requerido y; 2) en países emergentes en fases más avanzadas de su transición, contruir (o reconstruir) servicios públicos sociales universales

Global New Deal

Essay. Presented jointly with Sonia Draibe at the World Social Science Forum, organized by UNESCO in Bergen, Norway, May 10-12, 20009. See full text.
The global crisis has: 1) retrenched the financial sector and its global political power, originating the decline and fall of Neoliberalism; 2) discarded utopia about the long term stability and profitability of financial markets, and solvency of private providers, for replacing public universal social services; 3) re-asserted the historical unity between modern markets and States, specifically regarding public expenditures, and the need to protect and regulate markets within spaces of national or shared sovereignty.
This long term ideological sea change creates conditions for a Global New Deal and resurgence of the Welfare State on the basis of social security as a human right. Global social policies may be enhanced through stable enforcement of ODA commitments, and regional social policies re-conceptualised as a binding material for re-accelerated regional integration processes.
Considering the diverse historical paths and social and economic structures that prevail: 1) in countries in early, moderate and full transition, enhancement of developmental welfare states with their dual commitment to economic and social progress - the latter mainly through massive social policies and directly addressing the agrarian and natural resources problems, where needed, and; 2) in emergent countries in more advanced phases of transition, building (or rebuilding) universal public social services.